jueves, 20 de junio de 2019

Publicación # 9

VERANO, SOL Y NUESTRA PIEL
Es esencial para obtener la vitamina D, fijadora de calcio en nuestros huesos, tomar el sol. Pero la protección y el sentido común a la hora de exponernos es la premisa.
El protector solar: aunque lo más recomendable es emplearlo a diario y todo el año, en verano debemos utilizarlo en todo el cuerpo, incluso en los días nublados. Se debe aplicar por lo menos 20 minutos antes de la exposición al sol, reponerlo cada dos horas y luego de cada baño. Tener en cuenta que las cremas bronceadoras, no nos protegen de la radiación, por lo que nunca deben utilizarse como fotoprotectores. Buscar el protector para cada tipo de piel, para obtener la mayor protección posible. Los foto tipos de piel clara (I, II Y III) necesitan SPF 30 o más, mientras de piel oscura (IV y V) pueden usar SPF 15 o más.
Las horas de exposición al sol deben limitarse, sobre todo los primeros días. En las horas centrales del día (12 a 16 horas), no es recomendable tomar el sol.
En caso de niños, ancianos y embarazadas hay que tomar mayores precauciones.
Además de los cuidados externos de la piel, también es importante mantener una buena dieta rica en frutas, verduras y una mayor hidratación.
Tener en cuenta que en las piscinas la piel está expuesta al cloro, y esto puede causar sequedad e irritación. Para minimizar estos efectos solo bastará, tomar una ducha luego de salir de la piscina y aplicar fotoprotector inmediatamente después.


¡FELIZ VERANO!

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